¿Educación Maker o Educación Changemaker? (1)

17:17 Eduard Muntaner Perich 0 Comments


Sigo en Bangalore, donde durante dos días he podido conocer un makerspace para niños y jóvenes que es parte una iniciativa llamada Project DEFY

A raíz de los talleres que realicé con los niños en ese espacio, quiero compartir algunas ideas y reflexiones sobre educación maker y educación changemaker. Lo haré a través de dos artículos. En este primero uso algunas ideas ya publicadas previamente en Cuadernos de Pedagogía

Desde tiempos remotos el ser humano ha tenido la necesidad o el deseo de hacer y de aprender haciendo cosas: construir herramientas, cocinar, hacer su propia ropa, levantar viviendas, etc. Y es fácil observar que cuando somos niños tenemos un deseo innato de hacer cosas: crear castillos, dibujar, construir cabañas, etc. 

El Movimiento Maker es una cultura contemporánea que se basa precisamente en ese deseo innato de las personas. Es un movimiento que tradicionalmente se ha inspirado en la cultura del DIY (Do It Yourself: hazlo tú mismo) o más recientemente en el DIWO (Do It With Others: hazlo con otros), pero que añade a éstas el poder y la revolución que conllevan las tecnologías digitales e Internet. A través de la innovación y el conocimiento, abiertos y colaborativos, hoy en día los individuos contamos con entornos y herramientas que nos dan posibilidades reales de crear proyectos y productos impensables hace tan sólo unos años. La programación de ordenadores, la robótica o la impresión 3D son ejemplos de tecnologías de aprendizaje creativo que ahora están al alcance de la mayoría de las personas. 

La cultura maker empodera a las personas mediante conocimientos y herramientas, pero además promueve la creación en espacios compartidos (co-creación, co-working), donde la gente se reúne (física o virtualmente) para crear, aprender, compartir, jugar, participar, enseñar, etc. El movimiento maker promueve el aprendizaje informal, cooperativo y en red, y propone la exploración de intersecciones entre disciplinas tradicionalmente separadas (como por ejemplo la robótica y las bellas artes). En este sentido, cuando alguien critica la cultura maker por ser tecno-céntrica, comete un gran error, ya que precisamente es una cultura donde podemos ver como se integran las artes, las ciencias y la tecnología. 

Lo que distingue a los makers actuales de los inventores o artesanos que han existido siempre, es el poder que ahora les ofrecen las nuevas tecnologías digitales y la Sociedad del Conocimiento. Casi no hay límites, y hoy en día un grupo de makers puede lanzar una sonda al espacio, crear una impresionante escultura para su ciudad, o desarrollar una nueva aplicación móvil que millones de personas se descarguen. 

Recientemente este Movimiento Maker está entrando con fuerza en la educación. Es lo que algunos han llamado Educación Maker o Making Educativo. De hecho la filosofía maker entronca perfectamente con las pedagogías del aprendizaje activo y con metodologías de aprendizaje basado en proyectos. En la actualidad muchas escuelas e institutos están explorando maneras que permitan a los niños tomar las riendas de su propio aprendizaje mientras hacen/construyen/crean/inventan dentro de talleres, makerspaces, hackspaces, etc.

Pero el Project DEFY que me ha inspirado este artículo huye de la educación formal, y no persigue integrar la educación maker en la escuela, sino promover una educación auto-diseñada por las comunidades, que huya del modelo “factoría” del aprendizaje, y que sea accesible y equitativa. 

Para ello proponen la creación de unos centros que ellos llaman Nooks, una especie de makerspaces gestionados por la comunidad, sin profesores ni exámenes, donde las personas comparten conocimientos, se expresan, experimentan y encuentran sus intereses. Toda su filosofía se basa en que el aprendizaje se da de forma natural, y en que la información está disponible libremente. Sería un poco como mezclar la manera de entender el aprendizaje de Sugata Mitra y la de Paulo Freire.

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