Tecnología, valores y creatividad

17:20 Eduard Muntaner Perich 0 Comments

 

A menudo leo (o escucho) con tristeza, que desde eso que llamamos "el mundo de la cultura", algunos sectores tildan a la tecnología de fría, alienante, o incluso de deshumanizadora. Vaya tontería. Para empezar la tecnología es también cultura (continuamos con esa manía de separar las artes y las humanidades de la ciencia y la tecnología), y sin lugar a dudas es una parte importante de aquello que nos define como seres humanos. Los grupos antitecnológicos harían bien de consultar la etimología de tecnología (tekne y logos). El día en que un chimpancé puso una ramita en un termitero para sacar (y comerse) a sus desdichadas habitantes, empezó un viaje tecnológico apasionante, en el que aún estamos embarcados.

¿Mi opinión de ingeniero informático es sesgada? Sí. Pero ante todo soy humanista.

El fuego, la imprenta o el ordenador han provocado algunas de la revoluciones más importantes de la historia de la humanidad. De hecho, quizás las más importantes. Si estamos donde estamos es gracias a la tecnología.

Supongo que la mayoría de críticas a la tecnología se deben al mal uso de ésta por parte de los ciudadanos, en un mundo el de hoy, que ciertamente es cada vez más hipertecnológico. Sin duda, cuando la tecnología se usa de forma acrítica, más como un fin que como un medio o herramienta, la estamos pervirtiendo y convirtiéndola en algo aberrante, y sí, incluso alienante (en la tradición de Marx o Heidegger).

Cuando además entramos en el ámbito de la tecnología en la educación (mi ámbito, o al menos uno de ellos) la cosa se complica. Las tecnologías digitales en la educación son un blanco fácil de este típico de críticas. Pero la verdad es que bien utilizadas pueden convertirse en herramientas de empoderamiento fantásticas, en medios de expresión creativa muy poderosos, y en transmisoras de valores importantes.

Escribo todo esto después de tirar la foto de arriba que acompaña el post, hace tan solo unas horas, en la escuela Parikrma de Jayanagar (Bangalore, India).

En el proyecto Inventors4Change que desarrollamos en ésta y otras escuelas de varios países, los niños aprenden de forma activa y crítica a expresarse de manera creativa mediante las tecnologías digitales, a usarlas para conectarse con niños y niñas de otros países, y a co-crear proyectos colaborativos que dan respuesta a retos y problemas sociales globales y locales (glocales).

Cuando alguien cree que los valores son patrimonio de las humanidades, o la creatividad patrimonio del arte, pienso que no ha entendido nada en absoluto. Los valores y la creatividad están en todo. Algunas pedagogías renovadoras, como la Waldorf, no usan tecnologías digitales para "proteger el impulso de la creatividad". Me parece un enfoque bastante equivocado, aunque pueda sentir sintonía con muchos otros aspectos de la Waldorf. ¿El ordenador es malo y el lápiz es bueno? ¿No es el lápiz también tecnología? No lo acabo de entender. Mi opinión es que lo importante es el uso que le damos a cada herramienta, y saber introducirla en las edades apropiadas.

En la foto, tres niñas de diferentes edades, trabajan en equipo para construir una historia digital mediante el lenguaje de programación Scratch. Un reto altamente creativo, que han de analizar y dividir en sub-problemas más pequeños, siempre trabajando de forma colaborativa. En este caso, la tecnología se convierte en una herramienta que ayuda al desarrollo de competencias tan importantes como el trabajo en equipo, el pensamiento creativo y el pensamiento crítico. Y además estás niñas, a través de un reto difícil y a la vez divertido y estimulante, están auto-aprendiendo por descubrimiento muchas disciplinas mezcladas: inglés, programación, matemáticas, ciudadanía, arte...

Este artículo lo podría haber simplificado en una línea: antes de criticar la tecnología en la educación lee un poco a Papert.

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